4 de diciembre de 2016

LA VICTORIA DE CARTAGENA DE INDIAS

Óleo de Augusto Ferrer-Dalmau

“Sometió a Chagres y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria”
         Este es el epitafio de la casi anónima tumba de Edward Vernon en la catedral de Westminster, el hombre que hizo fracasar la mayor armada inglesa en las murallas de la ciudad de Cartagena de Indias. Mientras, en la misma tierra que cientos de casacas rojas tiñeron con su sangre, fue enterrado en una tumba sin nombre el responsable de la derrota inglesa, Blas de Lezo Olabarrieta.
         30.000 hombres llegaron a las costas colombianas el 13 de marzo de 1741 con la creencia de que la victoria era cosa de dos días, de hecho su comandante mandó un mensaje de su victoria segura a Londres que se apresuró a acuñar una moneda conmemorativa de la derrota española...

Moneda de Vernon. ABC
Tras duros combates contra las inferiores tropas españolas que usaron inteligentemente sus recursos gracias a la habilidad del marinero vasco y pese a la incompetencia del virrey de Nueva Granada Sebastián de Eslava, la expedición inglesa comenzó la retirada. Y a la ayuda del clima ecuatorial que diezmó a las tropas europeas que enfermaron del “vómito negro” y de las “fiebres carceleras”. Un total de seis mil muertos (según Pablo de Vitoria: 2500 en combate y 3500 de las enfermedades) y más de 8000 heridos (muchos de ellos murieron en la travesía) fue el coste de la soberbia.
El 8 de mayo dio comienzo la retirada de los supervivientes que debido a la perdida de 6 navíos de tres puentes, 13 de dos, cuatro fragatas además de varios mercantes, viajaron apiñados como si fuesen ganado hasta Jamaica. Tras doce días de reembarcar a las tropas, el 20 del mes de mayo las últimas 11 embarcaciones abandonan la bahía de Cartagena con sus velas y banderas hechas unos jirones.
Mientras tras la muralla de la ciudad sitiada un hombre a caballo daba vueltas a lo largo de las mismas. Durante los largos meses de luchas y necesidades su animal le ayudó a conocer cada piedra y esquina de las defensas y a llegar a los lugares más vitales en medio de los combates. Lejos de sus amados barcos, Blas precisaba de un caballo para recorrer largas distancias ya que había perdido su pierna por una bala de cañón en Velez-Malaga. Desde que era joven, el conocido por sus enemigos como medio hombre superó todas las limitaciones que la falta de un brazo, una pierna y un ojo hubiesen hecho a otros vivir de la sopa boba pero a él no le impidió llegar al rango de Teniente General de la Armada y ser el comandante general del vital puerto de Cartagena, punto de partida de la Flota de Indias.
El pestilente olor de los cadáveres putrefactos de los ingleses ya no era una molestia para los defensores cuando abrieron las puertas de la ciudad. Entre los primeros en llegar a la orilla estaba el comandante general que cabalgaba sobre su caballo entre los restos de la armada de Vernon.  La alegría estaba eclipsada por la dantesca visión de los cadáveres hinchados y putrefactos de los casacas rojas que eran mecidos por las olas y devorados por las gaviotas, cangrejos y otras alimañas. Mientras tanto en el horizonte se alejaba como un fantasma la no hace mucho ruidosa Royal Navy de Jorge II. El amigo de BHM Augusto Ferrer-Dalmau con su increíble mano nos revive este momento en la obra que encabeza el artículo.
Estatua del Héroe de Cartagena de Salvador Amaya
Para el Héroe de Cartagena esta fue una de sus últimas salidas por la ciudad que salvó, ya que las fiebres se apoderaron de su salud. No solo su salud le preocupa sino el comportamiento del virrey que celoso de su papel había comenzado a escribir sus memorias maquilladas para ganarse ante el Rey la gloria de la Victoria. En plena investigación de su actuación durante la batalla murió Blas de Lezo Olabarrieta el 7 de octubre, lejos de su Pasajes natal, en la ciudad que defendió  de “unas calenturas, que en breves días se le declaró tabardillo”.
Mientras en la corte los burócratas sin saber de su muerte le destituyeron de su cargo el 21 de octubre. Privados de pensiones y honores la familia de Blas de Lezo luchó por el honor de su padre hasta que Carlos III en 1760 corrigió la injusticia nombrando a su hijo  Blas de Lezo y Pacheco primer Marques de Ovieco.
Siglos después varios investigadores tratan de encontrar el cadáver del medio hombre para darle la sepultura que se merece, un mausoleo aun mayor del hombre que él derrotó. Ya que no se puede dar digna sepultura a los 800 peninsulares y neogranadinos al menos se debe hacer con su comandante.
Una reflexión para todos los españoles es la gran diferencia entre nuestra España y los ingleses en el respeto a sus héroes y a todos los que murieron por su Patria.
La llegada inglesa mucho mas ruidosa que su retirada
Para saber más puedes comprar estos libros:

“La Victoria de Cartagena de Indias” Francisco García Campa – Bellumartis Historia Militar

2 comentarios:

  1. Blas de Lezo fue un héroe y muy Vasco, derroto en inferioridad de condiciones
    A la Flota inglesa Marítima mas poderosa del mundo en esa epoca!

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