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23 de enero de 2017

CABEZA DE VACA, EL CAMINANTE POR NORTEAMÉRICA




“Hay personas que están hechas de una pasta especial, hombres a los que el infortunio, el hambre, la sed, la soledad o la enfermedad no merman en absoluto su capacidad de resistencia y parecen  dotados de una voluntad de hierro hasta extremos casi inhumanos.”
         Así se refería el escritor Fernando Martínez Laínez a Álvar Núñez Cabeza de Vaca “el primer caminante de América y el primer hombre blanco que recorrió el territorio que hoy constituye los Estados Unidos de América”. Hoy en BHM descubrimos su aventura de unos 11.000 kilómetros hasta llegar a Ciudad de México.
         En junio de 1527 Pánfilo de Narváez (1470-1528) zarpa del Puerto de San Lucar de Barrameda rumbo a América para cumplir el mandato de Carlos V de conquistar y pacificar la Tierra Firme. Junto al adelantado y capitán General de las provincias, desde el río de las Palmas y la Florida van 600 hombres en cinco bajeles, entre estos hombres anónimos va nuestro protagonista, Álvar Núñez Cabeza de Vaca...

         Cabeza de Vaca nació en Jeréz de la Frontera hacia 1488-90 en el seno de una familia hidalga que según las crónicas de Gonzalo Fernández de Oviedo desciende del pastor que ayudó a las huestes cristianas en la batalla de Navas de Tolosa (1212). Su apellido deriva supuestamente del hecho de que los guió a través de un sendero que había marcado con los cráneos de algunas de sus vacas muertas por los ataques de los lobos.
        Hacia 1512 se unió a las tropas de la Liga Santa  contra Francia. Participó en la Batalla de Rávena y poco después como alférez en Gaeta. Posteriormente en 1520 combatió en la Guerra de las Comunidades al tiempo que entró al servicio de la Casa de Medina-Sidonia como mensajero participando en la Toma de Tordesillas y en la Batalla de Villalar. Gracias a su experiencia y sus buenos contactos fue elegido como tesorero y alguacil mayor de la expedición de Narváez.
       
Pánfilo de Narváez. Wiki
 
Nada más llegar a América todo comenzó a ir mal. En Santo Domingo desertaron unos 140 hombres al enterarse de la suerte de las anteriores expediciones y la ausencia de grandes riquezas. Para rematar la mala fortuna, una tormenta mataría a 70 expedicionarios cerca de Cuba donde tuvieron que pasar un largo tiempo para reparar cuatro de las embarcaciones.  Tras reponer fuerzas desde la llegada en noviembre de 1527 en Cuba salieron en abril a Florida tocando tierra cerca de la actual Bahía de Tampa el 12 de abril aunque su primer nombre era de la Santa Cruz.
         La única aldea que encontraron estaba desierta ya que los nativos nada más ver a los españoles huyeron pero encontraron un objeto de oro que dio moral a los hombres. Al día siguiente los funcionarios reales leyeron el Requerimiento que convertía a los nativos en súbditos del Emperador Carlos por orden del Papa. 
         En Aguas Claras, actual Clean Water, los indígenas dijeron a Narváez que el oro venia de la región de Apalache también conocida como Pánuco,  situada en lo que es ahora el Condado de León y el Condado de Jefferson, Thalasse, Florida. Allí vivían los indios Apalaches que dominaban la agricultura y tenían un sistema comercial de trueque muy perfeccionado. Desde el punto de vista bélico eran un pueblo guerrero con la costumbre de cortar cabelleras y unas lanzas que eran capaces de traspasar dos cotas de mallas, como descubrirían los españoles. Dentro de sus tradiciones destaca un juego de pelota que servía para unir a los clanes como si de una maniobra militar se tratará.
         Como era habitual en aquellos tiempos la “fiebre el oro” hizo que Narváez decidiese dirigirse hacia el norte. En mayo de 1528 pese a la negativa de varios de los oficiales entre ellos el propio Cabeza de Vaca decidió dividir las fuerzas: él iría por tierra con el grueso de los hombres mientras que el capitán Caravallo exploraría la costa.
         Para atravesar con todo el suministro las frondosas junglas repletas de lagunas, conocida como Everglades, precisaba de porteadores, decidiendo capturar a los pacíficos nativos incumpliendo el mandato del emperador de no esclavizar a los nativos ahora súbditos de la Corona. Solo imaginar el padecimiento de los hombres y animales atravesando los pantanos o cruzando en balsas los ríos Withlacoocheee y el Swannee, bajo el calor sofocante y húmedo del verano, donde perdieron gran parte de las vituallas y sin posibilidad de encontrar alimentos ya que no había ningún poblado en el camino.
         Tras casi dos meses de fatigas alcanzaron el 25 de junio la deseada región de los Apalaches. En vez de reposo les esperaban indios flecheros que atacaban desde los frondosos bosques sin que los castellanos pudiesen emplear sus dos armas principales, el caballo y el arcabuz debido al fango y la humedad.  De hecho los preciados caballos fueron poco a poco sacrificados para alimentar a los debilitados soldados.
Narvaes y sus hombres perdidos en Florida. Un fallo sobran los morriones.
          Tras un mes sin encontrar poblados habitados (unas veinte naciones indias) ya que mediante hogueras se avisaban de la llegada de los extraños barbudos, Narváez decidió dirigirse a la costa. El 22 de septiembre llegan a Aute, en la desembocadura del río San Marcos o St Marks, donde deciden construir cinco barcazas  gracias a las herramientas fabricadas fundiendo los estribos, espuelas y piezas metálicas de las ballestas.  En uno de los barcos se embarcó el adelantado con 49 hombres mientras que los otros cuatro fueron capitaneados por: Alonso de Castillo y Andrés Dorante con 48; Alonso Enríquez con 49; Tañez y Peñalosa con 47; y en otra con 49 hombres capitaneada por Cabeza de Vaca.
         Una fuerte tempestad en la desembocadura del Missisipi dividió la flotilla quedando varados en una pequeña isla las naves de Cabeza de Vaca, Dorantes y Castillo. Esta isla fue bautizada como Malhado, por razones obvias viendo lo pasado, en la actualidad es la isla de Galveston.
Cabeza de Vaca y sus compañeros, vease a Estebanico, comerciando. Autor Desconocido
          Solamente 15 hombres estaban vivos, pero cuatro de ellos, uno de ellos nuestro protagonista, fueron  capturados por los indios carancaguas que a su manera les acogieron en su tribu. Durante seis años convivieron con los indígenas trabajando al principio como siervos pero al poco el propio Ponce de León se convirtió en su “Hombre Medicina”. De hecho gracias a los conocimientos de cirugía que aprendió en las guerras de Italia y contra los comuneros  realizó la primera operación cardiaca de los Estado Unidos al sacar una flecha clavada en el corazón a un indio.
         Tal fue su situación entre los indios que gozó de gran libertad siendo comerciante con otras tribus, aprendiendo el idioma, cultura y técnicas de caza. Tras seis años decidió junto con Lope de Oviedo escapar hacia el Oeste para llegar a México, pero en vez de ir por la costa se internarían tierra adentro para evitar a las numerosas tribus. Al parecer al ver los grandes búfalos que ellos llamaron cibolos o vacas de cíbola su compañero decidió retirarse. Pero por suerte  encontró a otros tres supervivientes de los 600 de Narváez que decidieron unirse a su aventura, años más tarde Hernando de Soto rescataría a Juan Ortiz .
         Ahora Cabeza de Vaca junto con  Alonso del Castillo, Dorantes y el negro Estebanico remontaron el río Bravo adentrándose en Texas. Llegando a Río Grande y pasaron por los actuales estados mexicanos de Coahuila, Chihuaha y Sonora. En mayo de 1536 unos soldados españoles a las órdenes del capitán Álvarez encontraron a los caminantes que sobrevivieron al largo viaje gracias a la picaresca y a las dotes médicas de Cabeza de Vaca junto con un pequeño show para los crédulos indios.
Los cuatro caminantes por Tom McNeely
          Tras descansar en Culiacán fueron enviados a Ciudad de México donde su aventura se hizo famosa. Años más tarde publicó Naufragio” (descarga PDF) (1542 en Zamora) la primera obra que describe etnográficamente, geográficamente el sur de los EE.UU.
De hecho los relatos de los cuatro supervivientes, especialmente de Estebanico sobre las casas de barro con techos dorados (efecto óptico) y ciertas joyas de oro de los indios Pueblo se fue convirtiendo en un nuevo mito “Las siete ciudades” entre ellas Cíbola y Quivira.  Según la leyenda habrían sido fundadas por unos obispos que supuestamente huyeron desde la península ibérica cuando ésta caía en manos de los árabes. La búsqueda de estas ciudades llevaría a fray Marcos de Niza y a Coronado a tierras Norteamericanas. PERO ESTO ES OTRA HISTORIA…
Viaje de Cabeza de Vaca y sus compañeros. Wikicommons

Bibliografía:

Cabeza de Vaca, el caminante por Norteamérica” Francisco García Campa – Bellumartis Historia Militar

2 comentarios:

  1. Nació en Jerez, no en Palos.

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    Respuestas
    1. Tienes toda la razón, fue un error ya esta rectifcado me debio traicionar la memoria con lo "de la frontera".

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