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21 de septiembre de 2016

LA CAMPAÑA DE DOMICIANO CONTRA LOS CATOS: UNA GUERRA INNECESARIA



Busto de Domiciano en el Museo del Louvre
Wikicommons, Sailko


Marcos Uyá Esteban, un nuevo colaborador de BHM, nos adentra en la desconocida Guerra de los Catos para que descubráis que ya en la antigüedad una invasión era una buena cortina de humo para ocultar los defectos de los gobernantes. Os dejo con su artículo:
En septiembre del año 81 d. C., la muerte inesperada del emperador Tito, qué solo gobernó durante dos años, dejó vía libre para el ascenso de Domiciano, hermano menor del primero. Por desgracia, Domiciano no tenía las cualidades necesarias para ser un gobernante justo y equilibrado y tampoco había heredado de su hermano y de su padre Vespasiano, que también había sido emperador, las dotes militares necesarias para salvaguardar la estabilidad del Imperio Romano.
No obstante, al poco de comenzar su reinado, y como no era demasiado querido por el pueblo y por el Senado debido a su carácter taciturno, rencoroso, dubitativo y envidioso, ideó que la mejor manera de ganarse la confianza de los romanos era realizar una campaña militar para obtener una rápida victoria, como hizo en su momento el emperador Claudio cuando decidió invadir la isla de Britania en el 43 d. C., pero el problema que se encontró fue que en aquel momento sus mejores generales (se les conocían con el nombre de legados) estaban ya inmersos en campañas de las que él mismo no podía liderar...

Por ello, la mejor manera fue, mediante un pretexto, declarar la guerra contra unos aliados de Roma, la tribu germana de los catos (Chatti o Catti en latín). El pretexto era hacer un censo en las provincias galas y desde allí, aprovechando que los catos no sospechaban nada, lanzar un ataque por sorpresa, iniciando así una guerra de repente y sin previo aviso.
Mapa de las campañas romanas en los Campos Decumanos entre ellas la de Domiciano
Los catos eran una tribu germánica que vivían al este del río Rin, en el centro de la actual Alemania, concretamente entre las regiones de Hesse y la Baja Sajonia y cuya existencia es recogida por autores latinos como Julio César, Plinio el Viejo, Suetonio, Marcial, Frontino y Tácito e incluso por el geógrafo griego Estrabón. Sin duda, el testimonio más completo nos lo proporciona Tácito en su obra Germania, en cuyos capítulos 30 al 32 nos habla de la fuerza de su infantería, que llevaban herramientas para excavar trincheras y portaban provisiones y suministros, al igual que los romanos y que a la hora de atacar sabían mantener la formación y desplegaban sus tropas, en especial la primera línea a lo largo de un ancho frente, imitando en parte, la manera romana de entablar batalla.
Por desgracia, el desarrollo de la campaña no nos es demasiado conocido y lo poco que se sabe se lo debemos al testimonio de Frontino recogido en su obra Strategemata (Estratagemas) en su libro primero. Justo antes de comenzar la campaña, Domiciano, que ya preveía su ataque sorpresa, creó y reclutó una nueva legión, que se llamaría Legio I Minervia, en honor la diosa Minerva, deidad favorita del emperador que, entre otras cualidades, era la diosa de las técnicas de guerra. Estableció la nueva legión en Bonna (Bonn, Alemania), justo al otro lado de la tierra natal de los catos y desde allí, en el año 83 d. C., el emperador lanzaría su ataque sorpresa contando además con vexilaciones (destacamentos) compuestos por varias cohortes de cada una de las cuatro legiones que en ese momento disponía el general Agrícola, que estaba por entonces sometiendo el norte de Britania, la actual Escocia, que fueron transportadas en barco hasta territorio galo. Todas estas fuerzas, junto a las ya presentes en Germania, debían de ser suficientes para obtener una cómoda, rápida y fácil victoria.
Recosntrucción de Atalaya del Limes Germanico
Wikicommons,Haselburg-müller
Frontino nos habla que la estrategia de Domiciano surtió efecto, aunque los resultados se hicieron esperar, ya que los catos al principio fueron tomados de manera tan sorpresiva qué ellos mismos dudaron en contraatacar a los romanos. Finalmente lo hicieron mediante escaramuzas y ataques sorpresa saliendo de escondites para atacar los campamentos romanos y después replegarse en la profundidad de los bosques. Ante ese tipo de ataque en el cual los romanos aunque respondían pero no conseguían llevar la iniciativa, el emperador, impaciente por otro lado, ordenó avanzar hasta poder sacar a los catos de sus bosques y presentar batalla aunque, en realidad, no hubo batalla decisiva sino una serie de escaramuzas en la que los romanos salieron victoriosos.
La campaña finalizó una vez llegado el otoño, pero el emperador tenía un severo contratiempo y es que, a pesar de la victoria obtenida, apenas había hecho prisioneros, con lo que tuvo que ingeniárselas para conseguir una cantidad suficiente de ellos de cara al desfile triunfal en Roma que él mismo organizaría. La manera, desde luego, no fue ni la más lícita ni ética, ya que los catos que sufrieron heridas en la campaña fueron atendidos antes que los legionarios romanos, para evitar pérdidas humanas de cara al desfile, pero como tampoco resultó suficiente esta medida, ordenó, según Tácito, vestir a algunos esclavos del mercado de Roma con ropas y atuendos germánicos y que se dejaran crecer el pelo y la barba para hacerlos pasar como prisioneros de guerra catos.
Las consecuencias de esta campaña fueron la ampliación de la frontera este del Rin, incluyendo zonas como parte de la actual Baviera y la Selva Negra, que formarían los llamados Campos Decumanos (Agri Decumates en latín) situados entre los nacimientos del Rin y el Danubio. Pocos años después el mismo emperador Domiciano erigiría un limes o muro para proteger la nueva frontera.
Por último destacar que uno de los generales que participó en esta campaña fue el padre del emperador hispano Marco Ulpio Trajano, que llevaba el mismo nombre que su hijo.
Moneda de oro, un aureo, conmemorando la campaña contra los catos en Germania.
http://www.cngcoins.com

BIBLIOGRAFÍA:
Dando-Collins, S.: Legiones de Roma: la historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas. Madrid: la Esfera de los Libros, 2012.
Frontino, S. J.: Estratagemas. Editorial Silabo, 2006.
Tácito, C.: Germania. Buenos Aires: Losada, 2007.
Todd, M.: The Early Germans. Oxford: Backwell Publishing, 2004.

La campaña de Domiciano contra los Catos: una guerra innecesaria” Marcos Uyá Esteban – Bellumartis Historia Militar

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