publicidad

4 de septiembre de 2016

BATALLA DE SAN JUAN DE ULÚA (Veracruz, Nueva España, Septiembre de 1568)



"Baluarte de San Pedro, a la izquierda se aprecia la torre riginal con modificaciones
Carlos Reyes Monter

Desde las tierras del Virreinato de Nueva España nuestro amigo poblano Carlos Reyes Monter nos invita a conocer un momento único de nuestro pasado común.
Aunque oficialmente en paz, España e Inglaterra vivían una especie de “guerra fría”, un frágil equilibrio que parecía en cualquier momento romperse para pasar una guerra abierta. Entre otros factores, debido al contrabando ilegal y la piratería que bajo el auspicio de la reina  Isabel realizaban los corsarios ingleses. Esta es la historia de uno de sus detonantes...

Era septiembre  del año de 1568 y en Nueva España se esperaba el arribo del nuevo Virrey, Martín Enríquez de Almansa, a la sazón de 60 años.
Muro de Cadenas y amarre
Carlos Reyes Monter
En aquellos días en lo que hoy es la ciudad y puerto de Veracruz existía un asentamiento que se conocía como “La ciudad de las tablas”, donde Hernán Cortés había fundado el primer ayuntamiento de la América continental. La ciudad propiamente dicha, conocida como “La Antigua”, se había trasladado hacia unos años tierra adentro, a orillas del río canoas (Hutzilapan), para tener mejor protección de los vientos  del mar. Sin embargo en el asentamiento original, la ciudad de las tablas, continuaba una actividad comercial relacionada con los barcos que llegaban y salían del puerto-fortaleza de San Juan de Ulúa, situado en el islote frente a la costa. La “ciudad” de las tablas consistía en una serie de sencillas edificaciones de tablas y techos de palma con parasoles hechos de telas de colores donde los comerciantes  ofrecían todo tipo de mercancías en medio de un clima, soleado, las más de las veces caluroso y húmedo, donde los aromas, colores y sonidos de la vieja y la nueva España se entremezclaban.
En el momento de la batalla la fortaleza de San Juan de Ulúa consistía en lo que se conoce como el Baluarte de San Pedro que contaba con una gran torre con troneras para artillería y una plataforma para armas de fuego en la parte superior, un muro de piedra, que actualmente forma parte de la fortificación, de unos 90 metros de longitud a lo largo de la orilla. Los barcos eran amarrados a la pared por medio de enormes anillos de hierro con un extremo anclado fuera de la pared. Es interesante comentar que gran parte de la construcción de la fortaleza está hecha con piedra de coral.
Planta del "Baluarte de San Pedro". Plano de Cristobal de Eraso,1570
Carlos Reyes Monter
 El día 14 de septiembre se avistó la llegada de una flota de 6 naves con banderas hispanas, que los lugareños y los oficiales reales del puerto suponían era la flota de don Francisco Luján que escoltaba al nuevo virrey, así que los funcionarios reales, se apresuraron a recibir a la flota. Sin embargo se trataba de un ardid: era la  flota inglesa comandada por John Hawkins y Francis Drake que llegaban con los barcos llenos de diversas mercancías valiosas producto de casi un año de contrabandear y saquear haciendas (que eran los enclaves atacados con mayor frecuencia por los piratas), barcos mercantes y puertos españoles en el mar Caribe, donde además del saqueo, aprovecharon para traficar con esclavos, muchas veces obligando a la venta por medio de la fuerza, amenazando con disparar sobre las poblaciones  si no se cerraba “el trato”.
La flota pirata que había sido azotada por un fuerte temporal cerca de Cuba, buscaba refugio para reparar algunos daños y sobre todo avituallarse para regresar a Inglaterra.
Como mencionábamos, los funcionarios reales y algunos comerciantes locales salieron a recibir a la que creían “flota amiga”, pero fueron hechos rehenes por los ingleses. Entre los funcionarios  hispanos apresados figuraba el tesorero real. Hawkins prometió salvaguardar la vida de los rehenes y no hacer destrozos en el puerto, incluso pagar por los víveres y reparaciones, siempre y cuando se le permitiera avituallarse. Desde esta posición de fuerza  los piratas se dieron el lujo de apoderarse de algunas baterías de artillería en las afueras de la fortaleza y todavía aprovecharon para vender algunos esclavos más. Pero su suerte pronto terminaría.
Azotea del "Baluarte de San Pedro"
Carlos Reyes Monter
 Apenas 3 días después, el 17 de septiembre arribaba la flota española, la flota anual de indias, que transportaba al nuevo virrey bajo el mando de Don Francisco Luján. La flota española estaba compuesta 4 naves de escolta: 2 galeones, una urca y una pinaza.
Estas 4 naves también escoltaban a 9 barcos que transportaban mercancías y pasajeros.
En este estado de cosas, los piratas, temiendo a la potencia y precisión de tiro de los galeones de la armada española, negociaban con el recién llegado Virrey Enríquez, argumentando que su presencia en el puerto novohispano  obedecía a refugiarse  de los feroces vientos del norte del golfo en esas épocas del año.
Solicitaban que se les dejara reabastecerse sin represalia alguna y amparándose en la posesión de rehenes invocaron la tregua que oficialmente existía entre ambos reinos, pese a que una y otra vez  ellos habían roto la paz y dejado en letra muerta dicho acuerdo.
Sin embargo, para desgracia de los piratas, las autoridades de la Vera Cruz y desde luego Francisco Luján, fueron informados de las tropelías cometidas por los ingleses. Durante los siguientes días todavía hubo algunos intentos infructuosos de negociación para que los ingleses entregaran los rehenes y se marcharan de inmediato, pero ante su negativa a ambas cosas, Don Francisco Lujan convoco a consejo de guerra, en el cual participó  el nuevo Virrey Enríquez de Almansa, y se decidió atacar a los invasores. Al amanecer del 23 de septiembre la armada española desató un fulminante ataque coordinando las baterías de tierra con los cañones de los 4 barcos españoles.
Perfil del "Baluarte de San Pedro". Plano de Cristobal Eraso, 1570
Carlos Reyes Monter
 Aquello fue el infierno para los ingleses, que veían saltar por los aires pedazos de madera y como sus naves quedaban desarboladas  ante la mayor potencia de fuego de la artillería española, cuyos infantes de marina abordaron los buques ingleses enzarzándose en un cuerpo a cuerpo donde los ingleses no tenían oportunidad, además los piratas sufrieron también el ataque de algunos civiles armados (criollos y mestizos) que se unieron a la refriega.
En una relampagueante acción de asalto un comando al mando del capitán Delgadillo recapturó algunas baterías en la isla que habían caído en manos inglesas, esas baterías protegían a la nave insignia de Hawkins, el Jesus of Lubeck (por cierto, propiedad personal de la reina Elizabeth de Inglaterra). Hawkins al ver perdido su barco insignia dio la orden de abandonar la nave y se trasladó al Minion. Casualmente solo el Minion (este también perteneciente a la reina inglesa) al mando de Hawkins y el Judith  de Francis Drake escaparon de ser hundidos, abandonando tras de sí a la mayoría de sus hombres, lo cual a los ojos de los españoles fue un acto de cobardía.
La lucha, pese  a la inferioridad numérica, fue favorable para los hispanos y novohispanos dejando como saldo para los ingleses la pérdida de 4 de los seis barcos y de unos 500 hombres.  Además  prácticamente todo el botín, consistente en grandes cantidades de ropa, plata, unos 50 esclavos (que aún no habían sido vendidos por los piratas), ricas telas y algo de oro, fue recapturado por las fuerzas españolas. La flota española también sufrió algunos daños: 1 galeón hundido (el
Santa Clara) y la pérdida de 20 hombres.
Durante su retirada y probablemente debido al hacinamiento, Hawkins dejó a 110 de sus hombres en la costa donde serían arrestados por los españoles. Drake hizo lo mismo al dejar abandonados entre la desembocadura del río Panuco y  la actual costa de Texas a muchos de sus hombres, prometiéndoles regresar por ellos a la brevedad posible, cosa que el pirata por supuesto no haría.
La suerte de estos infelices al enfrentarse a los indios de la región fue tan terrible, que los 77 sobrevivientes se entregaron voluntariamente a Don Luis de Carvajal y de la Cueva, alcalde de Tampico y futuro fundador de Monterrey.
Drake alcanzo el puerto de Plymouth el 20 de enero de 1569 en miserables condiciones. Informó  a la reina fantasiosamente sobre su increíble “victoria” en Ulúa y sobre la muerte de Hawkins. Para sorpresa de todos, Hawkins arribó a Inglaterra en febrero  de 1569 con apenas  15 sobrevivientes. Drake fue encarcelado acusado entre otras cosas de esconder las riquezas acumuladas durante la expedición de saqueo. Poco después recuperaría el favor de la corona.
La mayoría de los ingleses capturados fueron juzgados y ejecutados o bien condenados a las galeras, aunque queda el dato anecdótico de un chico de 14 años capturado en Tampico, David Alexander, que pasó a ser por un tiempo paje del virrey y después migró a Guanajuato dónde trabajó como arriero.
Sorprende lo poco conocida que es, al menos en México, esta importante batalla de repercusión transatlántica. Ni siquiera hay en la fortaleza alguna placa conmemorando la victoria de los antiguos veracruzanos sobre los ingleses.
Algunos datos extras:
-La flota inglesa estaba compuesta por 6 naves de las cuales las 2 más importantes, Jesus of Lubeck y Minion, eran propiedad privada de la reina Elizabeth, quién, junto a otros accionistas, participaba como socia en el negocio del contrabando y venta ilegal de esclavos.
"Jesus de Lübeck" de Drake
Wikicommons
 -Durante su viaje desde Plymouth, los ingleses capturaron un barco esclavista portugués que fue incorporado a la flota, llegando en un momento a ser 7 barcos. Sin embargo,  uno de ellos, el William y John hubo de regresar por averías apenas iban alejándose  de las costas de Ghana (donde capturaban esclavos) y zozobró en Irlanda.
-Flota inglesa compuesta por: Las carracas Jesus of Lubeck (alquilada a la reina Isabel), Minion (alquilada a la reina Isabel), las barcas Judith, Angel  y Swallow, una carabela portuguesa rebautizada como Grace of god y la barca William y Jhon  que como decíamos no participo en la batalla zozobrando en Irlanda.
-Flota Española compuesta por: los galeones Santa Clara y San Pedro, la Urca San Salvador y la pinaza San Juan. Además de  11 baterías de la fortaleza de San Juan de Ulúa. Las 9 naves que transportaban mercancías y pasajeros, desde luego, se mantuvieron al margen de la batalla.
-A raíz de este incidente se aceleraron las obras de ampliación de la fortaleza.
-La artimaña de las “banderas amigas” la emplearía de nuevo Drake en su ataque a Cádiz de 1587, en esa ocasión con banderas flamencas.
-La batalla fue un preámbulo de la guerra anglo-española que duraría casi 20 años (1585-1604) y que culminaría, después de enormes pérdidas de ambos bandos, con el reconocimiento inglés de la supremacía española plasmada en el tratado de Londres de 1604.
Como nota final, diremos que el gobierno de 12 años del Virrey Enríquez de Almansa  daría al nuevo reino-pues eso era la Nueva España-  estabilidad y un creciente dinamismo. Y que cumplió en la medida de las posibilidades de la época, el encargo que El rey Felipe II le transmitió en las instrucciones para el virrey firmadas el 7 de junio en Aranjuez, entre otras: que diera una especial atención a fundar nuevos  monasterios, hospitales  y sobretodo colegios para la educación de las niñas mestizas e indígenas.
En 1580 Don Martín Enríquez de Almansa sería enviado al Perú para  cumplir nuevamente la labor de virrey donde moriría en 1583.

La Batalla de San Juan de Ulúa” Carlos Reyes Monter – Bellumartis Historia Militar

2 comentarios:

  1. Buenísimo relato que me era por completo desconocido. Siempre alegra leer como la pérfida Albion recibía su merecido en aquella época por más que los autores anglófilos pintan las cosas de otra manera.
    Enhorabuena por el blog, grán descubrimiento el mío.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro que te haya gustado el articulo. Yo y mis colaboradores seguiremos dando luz al pasado de la forma más amena.

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

DERECHOS DE AUTOR