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2 de mayo de 2016

ENTREVISTA A EMILIO LARA sobre LA ARMADA INVENCIBLE


Manuel Mata
“Dicen los viejos del lugar que había un niño que sabía lo que había ocurrido en tal o cual lugar de la ciudad, donde se habían batido en duelo Fulano y Mengano, mientras el sol despuntaba entre las torres de las viejas iglesias de su ciudad, decían que lo había vivido, al ir pasando de siglo en siglo y recogiendo vivencias y hechos de las épocas por las que había pasado”.
Esto se podía aplicar a nuestro autor Emilio Lara (Jaén 1968) pues es imposible que alguien describa una época sin haberla vivido. Este doctor en Antropología, licenciado en Humanidades profesor de Geografía e Historia, con muchos premios a sus espaldas, innumerables artículos escritos y demás honores, se mete de lleno en la novela Histórica con “la Cofradía de la Armada Invencible”. Una excelente y detallada descripción de los hechos de aquella Felicísima Armada tan trágicamente terminada. Sin duda nuestro autor tuvo que estar allí, ¿cómo? no lo sé, pero lo hechos escritos así lo muestran.
No queda más que decir a vuesas mercedes que disfruten de su lectura...
Frank Martini. Wikicommons
1. ¿Qué escenario tendríamos de haber dado Medina Sidonia luz verde a Juan Martínez de Recalde para atacar a la flota inglesa en Plymouth?
Todo hubiera cambiado. Las mareas impedían salir a los barcos ingleses, y si la Gran Armada hubiese atacado los habría destrozado en el puerto. El único fuego enemigo hubiese procedido de la artillería costera, pero una acción decidida y rápida de los barcos de Medina Sidonia hubiese bastado para hundir a los buques ingleses anclados. Así, Inglaterra hubiese perdido el grueso de su flota y los navíos de la Gran Armada no habrían tenido problemas en barrer a los pequeños barcos holandeses, los mendigos del mar, que patrullaban las costas de Flandes (unas aguas de poco calado) e impedían hacerse a la mar a las barcazas de los tercios. Por consiguiente, la Armada hubiese cruzado a placer el canal de la Mancha y la infantería de Alejandro Farnesio hubiese conquistado Inglaterra en una campaña relámpago.
Fue la oportunidad perdida.
2. ¿Se consideró en algún momento un plan distractor desde Escocia (también podría pensarse en la católica Irlanda), al estilo del que intentó Felipe V (diseñado por Alberoni) en 1719?
Escocia no, Irlanda. El marqués de Santa Cruz ideó un plan en 1586 que constaba de dos fases: en una primera, una pequeña flota desembarcaría tropas en el sur de Irlanda, en Waterford, para atraer la atención de los ingleses, que concentrarían allí sus efectivos al pensar que la invasión de Irlanda era el objetivo principal. En una segunda fase, una flota española desembarcaría en Inglaterra para conquistarla con rapidez dada su debilidad militar al haber trasladado sus soldados a tierras irlandesas.
Felipe II y la Junta de Noche (la encargada de organizar la Empresa de Inglaterra) descartaron ese plan en la primavera de 1586.
Wikicommons
3. ¿El choque directo de las dos flotas afectó tanto realmente a la escuadra hispana? Es decir, a pesar de ese enfrentamiento ¿todavía estaba en posibilidades de realizar la operación de taxi, de recoger a las tropas de Flandes, de haber tenido condiciones climáticas favorables?
Los combates navales producidos en el canal de la Mancha la primera semana de agosto de 1588 entre ambas flotas evidenciaron la mayor maniobrabilidad de los barcos ingleses, así como una artillería mucho más eficaz. Sin embargo, la Gran Armada resistió bien, su formación no se rompió y estuvo en condiciones de cumplir el plan previsto hasta que fondea en Calais. Allí, Medina Sidonia toma conciencia de que los tercios no están concentrados y listos en Dunquerque, puesto que la comunicación epistolar con Alejandro Farnesio no estuvo sincronizada. Pese al retraso en organizar a las tropas, Farnesio intentó contrarreloj embarcar a sus soldados en las lanchas, pero la descoordinación entre él y Medina Sidonia continuó: el duque de Parma pretendía que la Gran Armada se acercase a las playas a recoger a sus tercios (no quería zarpar por un lógico temor a los mendigos del mar que infestaban las aguas costeras), y el duque de Medina Sidonia daba por hecho que los tercios, en un alarde de valentía, navegarían en sus barcazas hasta la cercana Calais, para unirse a la Gran Armada. Los ingleses aprovecharon esta indecisión y la noche del ocho de agosto de 1588, enviaron varios brulotes (barcos sin tripular, cargados de explosivos y ardiendo) contra la flota hispana, lo que provocó el pánico en la Gran Armada. Los capitanes ordenaron cortar las gruesas sogas de las anclas para maniobrar y dejar pasillos de agua por los que pasasen los brulotes sin causar daños. Y no se incendió ningún barco español, pero al quedarse sin anclas y al estar bastantes navíos con los mástiles y velas dañados por el duro cañoneo de los días anteriores, se rompió la formación y la Armada quedó a merced de los vientos. La escuadra inglesa persiguió a la española, cañoneándola, y el viento empujó a la Gran Armada hacia el mar del Norte.
En ese momento es cuando entran en acción los famosos elementos, es decir, los vientos y tempestades que azotan a los barcos españoles mientras circunnavegan las islas británicas rumbo a España.
4. ¿La muerte de Bazán fue crucial para el fracaso o nada tuvo que ver en él su ausencia?
Álvaro de Bazán de Rafael Tegeo, 1828.
             Wikicommons
Sin duda fue una desgracia para la Gran Armada. Sus dotes de mando y su experiencia le hubiesen llevado a tomar las decisiones más correctas en cada momento, pues tenía la flexibilidad mental de la que carecía el inexperto Medina Sidonia. Ahora bien, a favor de Medina Sidonia hay que decir que era un excelente organizador, pues al tomar el mando de la flota en Lisboa, el desorden campeaba en todos los niveles, y prepara la Armada en un tiempo récord.
5. ¿La diferencia de calibres en los cañones debido a la improvisación de la flota además del hecho de que los ingleses descubriesen parte de la flota tuvo gran influencia?
En efecto, la disparidad de calibres de los cañones españoles dificultaba un buen abastecimiento y reparto de la munición. Los ingleses se dieron cuenta de que su artillería alcanzaba más que la española, y en consecuencia, su táctica fue la de atacar a distancia y retirarse una y otra vez, para dañar paulatinamente a la Gran Armada e impedir que ésta se acercase. Este brillante planteamiento frustró la estrategia hispana: aproximarse a los barcos ingleses para que la infantería los abordase (era lo que se hizo en Lepanto, con los turcos).
Pero además, las dotaciones artilleras inglesas estaban tan bien adiestradas que recargaban las piezas con tal rapidez que su cadencia de fuego era cuatro o cinco veces superior a la española. Y por si fuera poco, los cañones de la Gran Armada iban montados en cureñas tradicionales de dos grandes ruedas (las utilizadas en campañas terrestres), mientras que los cañones ingleses montaban en cureñas con cuatro ruedas pequeñas, lo que posibilitaba colocarlos en su sitio y apuntar con más rapidez tras el retroceso de cada disparo.
6. ¿Cómo encajarías a “tu cofradía” en una época con de la cantidad de cofradías tanto de “buenos como de malos”?
Bueno, la religiosidad popular de la época tenía aún muchos elementos de estirpe medieval, mientras que la Contrerraforma impulsada tras el Concilio de Trento animó a la fundación de miles de cofradías en todo el imperio español que prefiguran la manera de concebir la piedad popular del Barroco. A finales del s. XVI todavía quedaban numerosas cofradías con disciplinantes, que eran nazarenos que se azotaban la espalda en la procesión para expiar sus pecados, como herencia de los flagelantes que recorrieron Europa en el s. XIV, durante la peste negra.
Las personas se apuntaban a una cofradía por un conjunto de motivos: tener un entierro digno, asegurarse cientos de misas por su alma tras morir, costearse entre los cofrades las medicinas y los médicos al caer enfermos ellos y sus familias, ayudarse recíprocamente en las tareas agrícolas y participar en las solemnidades religiosas de sus pueblos y ciudades a las que las cofradías tenían derecho a asistir.
7.- Docente, escritor, investigador, ¿de dónde sacas el tiempo?
 Marañón decía que él era un trapero del tiempo. Y algo de eso hay. Es cuestión de organizarse, y también, hay que tener en cuenta que soy un profesor vocacional, que la historia me ocupa incluso en mis ratos libres, y que escribir novela histórica me llena tanto que soy feliz sentado delante del ordenador, pensando y escribiendo. Lo que no suelo hacer es perder el tiempo con cosas y personas que no me aporten nada, que no me hagan crecer como persona.
8.- En la presentación del libro comentaste que llevabas 20 años dando vueltas a la Cofradía y tardaste un año en escribirla. ¿No son demasiados años dando vueltas a la idea del libro?
"La cofradía de la Armada Invencible"
Depende. En este caso, no. Comencé a leer a fondo sobre el episodio histórico de la Gran Armada (o Armada Invencible) siendo joven, y en los años posteriores no sólo me dediqué de pleno a realizar una carrera académica reglada (oposiciones, tesis doctoral, libros de historia y muchos artículos), sino que escribí varias obras de narrativa. Necesité muchos años documentarme exhaustivamente para escribir con el rigor que yo quería La cofradía de la Armada Invencible, y necesité curtirme como escritor hasta alcanzar la madurez literaria adecuada.
Hay escritores, como por ejemplo Paolo Giordano, que desde muy jóvenes despliegan un talento narrativo que sorprende por su profundidad psicológica y por su acusada voz narrativa. Yo soy un escritor que ha necesitado la madurez para encontrar el momento exacto para publicar novelas.
Cada etapa de la vida requiere su tiempo. El mío como novelista, ha llegado.
9.- ¿Son tus alumnos buenos críticos de tu obra?
Los que están leyendo la novela dicen que les gusta mucho, pero que tienen problemas para cogerla, porque sus padres se la apropian para leerla al estar enganchados. Deben llegar a un acuerdo para repartirse el libro. Creo que no puede haber crítica más favorable.
10.-  Siempre se ha dicho que Farnesio aunque no estaba por la labor de invadir Inglaterra preparó los planes de invasión. ¿Crees que Farnesio veía algo que su tío no veía?
Alejandro Farnesio. Wikicommons
El duque de Parma tenía tal experiencia y visión de conjunto de las campañas militares, que receló de la Empresa de Inglaterra, aunque llegado el momento puso lo mejor de sus capacidad organizativa para tener preparados a los tercios de Flandes. Sin embargo, Alejandro Farnesio era un excelente general de infantería, pero no entendía las dificultades logísticas de la guerra en el mar, lo que explica que no entendiese que había que buscar una manera eficaz de limpiar las aguas holandesas de los mendigos del mar, para lo cual hubiese sido necesario preparar un plan minucioso junto con Felipe II y Medina Sidonia.
11.- El servicio de espionaje de Felipe II era el mejor en su época, ¿no pecaron de ingenuos al considerar un masivo levantamiento de los católicos ingleses e irlandeses?
Si los tercios hubiesen puesto un pie en Inglaterra no cabe duda de que muchos católicos ingleses se habrían sumado con entusiasmo al bando español (y no digamos los irlandeses). Pero no olvidemos que la reina Isabel contaba con un fuerte apoyo popular de sus súbditos, y no sólo de los anglicanos. Todo eso lo sabía de sobra la excelente red de espías de Felipe II. Lo que los agentes al servicio de España no podían sospechar es que la Gran Armada fracasaría y que la infantería imperial no llegaría a desembarcar.
OS INVITO A LEER


Entrevista a Emilio Lara sobre la Armada Invencible” Manuel Mata – Bellumartis Historia Militar

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