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23 de abril de 2016

EL MANCO DE LEPANTO

EL MANCO DE LEPANTO Bellumartis Historia Militar
En un lugar del Mediterráneo de cuyo nombre jamás me olvidaré, derramé mi sangre por mi Rey y por Dios.

         En el año del Señor de 1571, mi felicísima majestad Felipe II acudió en apoyo otra vez de la cristiandad. En respuesta al llamamiento del Papa Pio V acudimos los verdaderos cristianos -los traidores franceses prefirieron traicionar a la fe verdadera por sus intereses políticos- a unirnos en La Liga Santa.
         El tercio de Miguel de Moncada, en el que servía como infante, fue llamado a embarcar en la sagrada flota que frenara el avance del turco por tierras cristianas. El navío que la fortuna me asignó fue la galera Marquesa que formaría parte del contingente comandado por Don Juan de Austriahijo del rayo de la guerra Carlos V, de felice memoria”...

EL MANCO DE LEPANTO Bellumartis Historia Militar
Alegoría de Lepanto.
 Pablo Veronese, Wikicommons
         Tras días de navegación oliendo la fétida mezcla de heces y de sudor de la chusma, esos desventurados condenados, la mayoría a galeras por distintos crímenes junto con algunos berberiscos capturados, llegamos a las cercanías de un pueblo en tierras helenas, llamado Nácpaktos por sus vecinos y Lepanto por nuestros aliados italianos.
         En la noche comencé a sentirme indispuesto, mareos y sudores me impedían descansar antes de que diera comienzo “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”. Mis compañeros de armas preocupados de lo que el futuro me pudiera deparar por mi estado de salud, solicitaron al capitán Alonso de Carlos que me dejaran bajo la cubierta. Nada más oír tal torpeza, me dirigí al capitán solicitándole el honor de luchar porque “mejor era morir como buen soldado, en servicio de Dios y del Rey”.
         El lugar al que fui enviado era el esquife, un puesto normal para un soldado bisoño como era yo con solo un año de armas. Los más veteranos de la compañía situados en la proa para tomar al abordaje la galera turca se dividían en dos fuerzas: la de choque y la de reserva. Mientras los más bisoños permanecemos en batalla protegiendo nuestra galera y hostigando al enemigo desde el fogón y el esquife.
         Situados en el interior del esquife, esa pequeña embarcación que usamos para acercarnos a puerto, yo junto a un puñado de infantes protegemos el centro de la galera. Gracias a nuestra elevada posición aprovechamos para lanzar piñas incendiarias a los mahometanos mientras los mejores arcabuceros les disparaban sin pausa.
EL MANCO DE LEPANTO Bellumartis Historia Militar
El esquife de Cervantes. Ricardo Sánchez, ABC
         Nuestra galera situada en el flanco izquierda de la flota soportó los más duros combates del día. A bordo de nuestro navío murieron más de 40 cristianos que ganaron el cielo por tan duro sacrificio. La mayor parte de los caídos, entre ellos el general Agustín Barbárico, cayeron en el cuerno izquierdo.
         En plena lucha de repente fui herido por los turcos con dos proyectiles en mi pecho y otro en mi brazo izquierdo. Pese al dolor sentí felicidad en mi corazón al ver como la nave capitana de Don Juan de Austria, La Real, abordaba La Sultana. Tras duros combates a bordo de la galera turca, la cabeza de Ali Pacha fue clavada en una pica.
A esta dulce sazón, yo, triste, estaba
con la una mano de la espada asida,
y sangre de la otra derramaba.
El pecho mío, de profunda herida
sentía llagado, y la siniestra mano
estaba por mil partes ya rompida.
Pero el contento fue tan soberano
qu’a mi alma llegó, viendo vencido
el crudo pueblo infiel por el cristiano,
que no echaba de ver si estaba herido,
aunque era tan mortal mi sentimiento,
que a veces me quitó todo el sentido.
(Extraído de la “Epístola a Mateo Vázquez”)
         Espero os haya gustado este pequeño homenaje al más grande de los escritores de la Historia. Pese a su brazo siniestro inútil su otra mano, no solo blandió ágilmente la pluma en batallas quijotescas sino también la espada, que tiene sobre su mesa en el magnífico cuadro del amigo Antonio Navarro Menchón.
"Cervantes en Lepanto" Augusto Ferrer-Dalmau


Fuentes y créditos fotográficos:
-         - Cervantes en Lepanto. ABC
-         - Cuadro de Cervantes. Antonio Navarro Menchón
-         - El esquife, de Ricardo Sánchez en ABC


El manco de Lepanto” Francisco García Campa – Bellumartis Historia Militar

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