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16 de marzo de 2016

LOS GLADII.

Dibujo de F. Quesada Sanz de una gladius hispaniensis recuperada
 en La necrópolis del ‘Cerro de las Balas" de Écija
 y una recreación de espada y vaina según Jorge Mambrilla.
Durante la II Guerra Púnica el legionario romano cambió su antiguo modelo de gladius, la xiphos hoplítica de tipo campovalano, de hoja corta y punzante ligeramente lanceolada de unos 50-60 cm, con mango cruciforme y vaina mediterránea sustentada por tahalí, por el modelo de gladius más largo, tajante y punzante, de origen hispano.
Esta espada se denomina gladius Hispaniensis y para el referente mundial y especialista en la materia F. Quesada Sanz la fecha adaptación fue probablemente la primera parte de la guerra, entre el 216 a.C. (Cannas) y el 209 a.C. (Toma de Kart Hadaŝt).
Se trata de una adaptación celtíbera de la espada gala “La Tène I”, resultando en una hoja larga de aproximadamente 60 centímetros, punta aguda y afilada, de hoja recta con ligero estrechamiento en la parte central y filos paralelos...

Réplicas de espadas usadas por la Legio Prima
Entre las adaptaciones realizadas estaba el cambio de pomo, la de la vaina celta de hierro por una de tipo Mediterránea consistente en una vaina de cuero o madera, con armazón metálico y suspensión de anillas móviles que se unían a un tahalí o correa de cuero que se colgaba del hombro, siendo sujetada contra el torso por del cinturón para evitar entorpecer los movimientos. Los milites lo llevarían colgando del costado derecho, mientras que los centuriones y oficiales lo hacían en el izquierdo.
La eficacia de esta arma hispana fue relatada por Tito Livio (XXXI, 34) ante la batalla que iba a enfrentar a los macedonios y romanos en el año 199 a.C.:
Y es que, acostumbrados los macedonios a luchar contra griegos e ilirios, habían visto heridas producidas por jabalinas, flechas, y rara vez lanzas; pero cuando vieron los cuerpos mutilados por la espada hispana, con los brazos amputados con hombro y todo, los cuellos seccionados por completo con las cabezas separadas del tronco, las vísceras al aire y otras horribles heridas, se daban cuenta, en una reacción general de pánico, de la clase de armas y de guerreros con los que iban a tener que combatir”.

Una colaboración de Legio Prima y de Muñoz Cánovas, G.J., 2015: "La legión manipular romana y la anexión de la Contestania, 209-195 a.C

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