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18 de junio de 2014

FUERTES DE LORETO Y GUADALUPE: ORIGEN DE LOS BALUARTES DE LA BATALLA DE PUEBLA


Desde México el amigo del Blog Carlos Reyes Monter nos muestra orgulloso un pedazo de la historia de su patria a través de dos de las fortalezas militares más importantes de Norteamérica.
Fundada el 16 de abril de 1531, la ciudad de  Puebla, y más específicamente su centro histórico,  ha sido reconocida por la UNESCO desde 1987 como “Ciudad patrimonio de la humanidad”, debido al valor histórico y cultural de su arquitectura, testigo de un glorioso pasado Virreinal, de esta ciudad concebida  por sus padres fundadores como “una ciudad para españoles”; colonos que habían de seguir el concepto  de un colono emprendedor y esforzado, a los cuales la corona  dotó de lotes para cultivar y criar ganado...
Batalla de Puebla; Wikicommons
Sin embargo, no solo es conocida por su pasado Virreinal sino, y quizás aún más,  por el desfile conmemorativo de la Batalla que tuvo lugar el 5 de mayo de 1862 en el marco del conflicto bélico que libró el ya entonces México independiente contra las fuerzas de Napoleón III de Francia. Cosa curiosa es que el festejo del  5 de mayo es tan popular entre los migrantes mexicanos en Estados Unidos, que ha habido quién confunde esta festividad con el día de la independencia de México.
Sin entrar en los detalles políticos del conflicto y los profusamente divulgados por los entendidos, de la batalla propiamente dicha, quiero contarles brevemente la historia del origen de los baluartes. 
Mapa de las Fuertes, Wikicommons
El Fuerte de Guadalupe, ubicado en la parte poniente del cerro fue originalmente una ermita construida por los frailes franciscanos encabezados por uno de los fundadores de  la ciudad de Puebla, Fray Toribio de Benavente, en 1537, y dedicada a San Cristóbal. Esta ermita fue ampliada y se convirtió en un templo cuya custodia fue encomendada  en el siglo XVII a la primera orden religiosa nacida en América:, La Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehemse  conocidos como Betlemitas, De ahí que  el cerro fuera conocido como  Cerro de Belén” durante el periodo Virreinal. Durante el siglo XVII Los Betlemitas  construyeron un hospital anexo al templo.
En el año de 1756 la ciudad de Puebla fue fuertemente castigada por un temporal y el templo fue devastado, por ello tuvo que ser casi reconstruido.
Maqueta del Fuerte y Templo de Guadalupe
Para la reconstrucción del templo, el prelado que se dedicaba al cuidado del este, encargó a un artesano una escultura de la virgen de Belén, pero según cuenta la leyenda, sin tener “idea de cómo” al artesano lo que le salió por dos ocasiones fue la imagen de la virgen de Guadalupe, lo cual se interpretó como que la virgen Guadalupana quería que el templo se consagrara a ella.
Dos años después, en 1758 el templo es abierto nuevamente y dedicado a la advocación de la  virgen de Guadalupe,  conservando el nombre hasta la fecha incluso tras su transmutación en fortaleza.
La antigua entrada al templo de la ermita de Guadalupe 

En la  cara oriente del cerro está ubicado el Fuerte de Loreto.
Muro y bastión de Fuerte de Loreto
Al igual que el de Guadalupe, el de Loreto comenzó también siendo una ermita. La historia nos cuenta que en 1655 (S.XVII) José De la Cruz Sarmiento fue sorprendido por una terrible tormenta en lo alto del cerro, a la sazón prácticamente despoblado en esas épocas y con un bosque cerrado que sería un lugar de algo riesgo en una tormenta eléctrica. José De la Cruz Sarmiento se encomendó a la Virgen de Loreto y prometió que si salía ileso de los rayos de semejante  tormenta construiría una ermita a la señora de Loreto; De la Cruz  Sarmiento fue alcanzado por un rayo que lo dejo inconsciente pero ileso. Debido a semejante milagro después  de la aterradora experiencia, solicitó a la Diócesis de Puebla la autorización para construir la ermita con la advocación de la Virgen de Loreto en dicho lugar. Tres años después, en 1668, el Virrey Duque de Alburquerque y el obispo de Puebla Diego  Osorio de Escobar y Llamas concedieron la licencia para construir la ermita dedicada a la Virgen. Ese es el origen de esta construcción, que como todo templo dedicado a la Virgen de Loreto, tiene en su interior (una casa dentro de otra)  una construcción que semeja las dimensiones de la Casa Santa de la virgen en Nazaret,  que según la tradición, fue trasladada desde tierra santa por los ángeles, primero a Dalmacia y después a Italia en un bosque de Laureles (Lauretum en latín) cercano del pueblo de Recanati. Todo esto en el siglo XIII.
Entrada al museo
De regreso a las 2 ermitas, estas continuaron con su uso religioso durante todo el periodo virreinal, hasta que en 1816, plena época de la guerra de independencia de México sufrieron una profunda transformación. Cabe señalar, que en ese año de 1816 el Ayuntamiento de la ciudad realizó una nueva ceremonia de dedicación de la ermita de Guadalupe y pidió protección de la virgen morena contra los insurgentes. Sin duda en esos tiempos en una ciudad criolla como Puebla, muchas familias estaban divididas entre la idea de independencia y la lealtad a la Madre patria.
El intendente leal a la corona española, Ciriaco del Llano en previsión de algún ataque insurgente a la ciudad de Puebla, mandó construir  murallas alrededor de las 2 ermitas para que se convirtieran en fortaleza militares, ya que  su posición estratégica como entrada a la ciudad y su dominio desde lo alto del cerro eran ventajas inestimables en caso de un recibir un ataque, cosa que se comprobaría en la batalla del  5 de mayo 50 años  más tarde.
Ambas ermitas ya amuralladas fueron empleadas como polvorines y en algún momento como prisión militar.  En ambas fortalezas se hicieron adecuaciones  y reparaciones a los muros, construir rampas, aljibe, etc. Para tener un adecuado funcionamiento militar.
El valor como fortaleza de ambas construcciones fue puesto a prueba en los 2 sitios que el ejército francés realizó con desigual resultado. El primero el 5 de mayo de 1862 que culminó con la victoria mexicana  y el segundo cuando al año siguiente regresaron los franceses con un ejército mucho más numeroso, que sitió  y rindió la ciudad de marzo a mayo de 1863.
Actualmente albergan museos dedicados a la historia de ambas fortalezas y sobre todo a la batalla del 5 de mayo. El fuerte de Loreto, particularmente alberga  una colección variopinta de cañones empleados por el ejército mexicano durante  el siglo XIX, aunque no necesariamente en la batalla del 5 mayo de 1862.


Cañon con emblema de Felipe IV Fabricado en Barcelona 
“Origen de los Fuertes de Loreto y Guadalupe” Carlos Reyes Monter – Bellumartis Historia Militar
Fotografías: Carlos Reyes Monter; Wikicommons

4 comentarios:

  1. Excelente artículo. Gracias por compartirlo.

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    1. ¡Gracias Fernando! Ha sido un verdadero placer compartirlo y más en este Prestigiado Blog de Bellumartis.

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    2. Gracias a todos los seguidores por vuestro apoyo

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  2. Y Gracias a ti Francisco por compartir a través del Blog tantos temas interesantes y además darnos la posibilidad de aportar también.

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